Desde Mi Balcon
Simplemente Peter Gray
Por Nacho Cadena • Octubre 2008
Las circunstancias me obligaron a abrir el polvoriento cajón de mi mesa de trabajo, ese cajón donde guardo exclusivamente mis buenos recuerdos, mis encuentros felices, mis cariños, mis quereres, mis amores, mis mejores momentos, las cosas inolvidables, las circunstancias positivas… ese cajón esta lleno de felicidad. Solamente de cuando en vez abro este viejo cajón, cuando necesito llenarme de ganas, cuando quiero respirar profundo, cuando quiero llenar mi vida de ilusiones y de ganas de vivir.
Ayer la memoria de un amigo mío, de un gran amigo, de un maestro de la vida, de un hombre bueno, me llevaron a tener ganas de abrir este cajón. En el encontré algo que escribí hace un tiempo, quizá dos años o tres, pero eso no importa. Te enseño lo que dice este viejo papel:
Una Casa con Alma
Tuve la fortuna de recibir una invitación a comer a la casa de unos amigos en Conchas Chinas. Resultó ser más que una comida un oasis en uno de esos días ajetreados, aterricé a las ocho de la mañana y tomé otro vuelo a las ocho de la noche, en el ínter, muchas cosas sucedieron.
La casa es hermosa como muchas de las de esta zona de Puerto Vallarta… pero esta casa no es solo bonita, no solo tiene una maravillosa vista, ni un increíble jardín tropical de todos colores y de todas formas, entre el verde de las plantas y los rojos de las flores vi cuatro esculturas de Ramís Barquet y otras cuantas más de Tellosa y otros artistas Vallartenses. La decoración muy ecléctica, cargada de recuerdos personales y de buen gusto, mas unas pinturas salidas del pincel del dueño de la casa, del patrón. Los pisos y los muebles rechinando de limpios, los ventanales, no podías distinguir si tenían vidrios… alguien los había frotado tanto con algún artículo de limpieza y allá, allá abajo estaba el mar azul como pocas veces, tranquilo y sosegado como sin ganas de moverse, aflojerado. Me dije a mi mismo: que bonito lugar, que bonito lugar para vivir.
Pero no fue lo bonito lo que me cautivó, desde que crucé el umbral de la puerta, sentí la magia del lugar. El me mostró el jardín y sus plantas, el lugar me encantó. Nos sentamos en la estancia a charlar y el momento y la conversación y el espacio me hechizaron. De pronto sentí que no estaba en una casa cualquiera, estaba en una casa que canta, que da masajes al espíritu, una casa con alma, el alma de sus dueños. Una casa que sonríe como su dueño y también con la generosidad, la simpatía y el encanto de la señora, pero tiene también la finura, la agudeza, la experiencia del hombre, del hombre que se entusiasma por repartir lo que tiene, lo que la vida le ha dado. Como testigo tengo una encantadora dama nacida en Zaragoza, España, que sabe poner al momento un toque de dulzura. Otra señora (Elvira) y un caballero (Cheo) con propiedad y sencillez dieron el último pincelazo con su afán de bien servir.
Como te das cuenta no solo me invitaron a comer (riquísimo) me invitaron a convivir, a disfrutar, a conversar y a tener un bonito espacio de relajación y tranquilidad. Me invitaron a compartir su casa con alma. Muchas gracias. La casa es de Peter y Buri .
Una Casa con Alma
Ahora sí estoy convencido que las casas no son ni bonitas ni feas, son el reflejo vivo de quién las habita y esta casa la ha habitado, la habita y la seguirá habitando siempre el amor.
Recuerdo tanto a mi amigo Peter, que no se ha ido, solamente nos dijo hasta pronto y su espíritu y su presencia nos seguirá llenando de buen ejemplo, el ejemplo que solo pueden dar los hombres buenos.Enviar a un amigo Peter es un hombre bueno.
Por hoy fue todo. Muchas gracias.
Nacho Cadena
E-mail: nachocadena@holapuertovallarta.com
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