Descubriendo a Zorn
Por Federico León de la Vega - Septiembre 2009

Mientras me hallaba cómodamente leyendo en mi estudio, me topé con el nombre: Zorn. De inmediato me intrigó. El libro que leía lo mencionaba junto con los nombres de otros artistas de renombre mundial. ¿Cómo podía ser que hubiera escapado a mi ávida vista hasta ahora? Sin embargo, al igual que mucho de lo relacionado con Suecia, nos parece Escondido o al menos muy lejano. Zorn ha de ser descubierto.
Pronto hice una investigación en internet y lo que encontré me intrigó aún más. Las imágenes que pude encontrar de sus pinturas eran magníficas y exigían total atención: mujeres bañistas, retratos de realeza, escenas costumbristas de su nativa región de Dalarna, todas realizadas en óleos exquisitos y algunas acuarelas de los muchos lugares lejanos que visitó. Mi computadora no hallo suficiente resolución en la fotos como para aprender algo de su pincelada, pero parecía deleitablemente suelta y dúctil. El nombre de Anders Zorn merece imprimirse en cualquier lista de grandes pintores de inicios del siglo XX – a esa conclusión llegará cualquiera que encuentre con las imágenes de su trabajo- lo cual puede resultar laborioso. La mayor parte de lo publicado sobre Zorn está en idioma sueco y casi nada en español. Al parecer sufre de la misma falta de exposición que los impresionistas no franceses; la razón principal esque su vida (1860-1920) transcurrió durante la época del enorme dominio del impresionismo francés en la esfera del arte. A pesar de que el lugar de origen de Zorn y su principal area de influencia fué Suecia, vivió en España y en Francia y viajó a muchos países, incluyendo los Estados unidos y aún México. Fué un verdadero ciudadano del mundo. Viajando repetidamente al extranjero durante las primaveras y los otoños; sin embargo permaneció enamorado de su querida Suecia, a donde retornaba los veranos.
Cuanto más leía sobre Zorn, tanto más me cautivaba su historia. Mientras que sus hermosas pinturas eran impresionantes, había mucho más en qué interesarse acerca de la vida de este hombre. Amaba al mundo y viajó extensamente, aprendiendo cuanto podía, pero mantenía una pasión vívida por su pueblo de Mora, donde construyó un memorable hogar al que trajo toda clase de avances modernos para compartir, como lo fueron el teléfono y el calentador de agua. Además, al surgir la aviación, adquirió uno de los primeros aeroplanos para donarlo a las fuerzas armadas de Suecia. ¡Qué personaje! Aprendía globalmente para luego compartir y actuar localmente, al nivel de comunidad. En lo personal lo considero un visionario, pues es esto lo que necesitamos hacer ahora en este siglo, para salvar a nuestro planeta.
Para cuando apagué la computadora estaba yo ya muy inquieto. Desde que me involucré en la defensa del medio ambiente de mi querido Nuevo Vallarta, comencé a escuchar mucho a cerca de los suecos. De cómo se han vuelto prominentes en defender el medio ambiente y de la sociedades locales. Esto me despertó el deseo de conocer…así que fui a dormir soñando con viajes lejanos.
A la mañana siguiente empecé a averiguar sobre vuelos a Suecia y aún sobre su clima. A pesar que Vallarta es como el paraíso, el permanecer aquí todo el verano es casi tan extremista como pasar los largos inviernos en Escandinavia. Quizás se debió al calor, quizás a mi pasión por el arte, el caso es que acabé por comprar un boleto familiar para aterrizar en Estocolmo a mediados de Julio. De ahí tomamos un tren al pueblo de Mora. De la estación caminamos al hotel, jalando nuestro ligero equipaje por calles doradas en las que el sol de la tarde se reflejaba después de la lluvia. El viento estaba fresco y todo brillaba de limpio. No podía haber resultado más bonito y conveniente: frente al hotel quedaba un parquet donde todo lo presidia una estatua del famoso pintor y unos pasos más abajo por la misma calle se distinguía la entrada al museo de Zorn. No pdía esperar más. De inmediato llamé pidiendo una cita. Quería extraer lo más possible a mi visita del día siguiente. La señora Karin Högberg quien susttituía por una semana al Director, Sr. Johan Cederlund, fue muy amable, conocedora y servicial. Aún hizo favor de investigar sobre la vista de Zorn a México. Pude admirar las pinturas de Zorn tan cerca como él las vió. Una gran proporción de lo que pinto se encuentra expuesto aquí, sin embargo “Las Damiselas Schwartz” una obra favorita que aquí reproduzco se halla en el Louvre. Muchas otras están presentes en museos famosos; la mayoría de sus retratos, a los que debió su éxito entre la realeza europea, son parte de colecciones privadas. A mi antojo pude inspeccionar cada pincelada (lo cual no permiten hacer en los grandes museos; en el Metropolitan de Nueva York llaman la atención si uno se acerca) Otro de mis favoritas “Emma Zorn i Parisateljén” (Emma en el atelier de Paris) estaba expuesta en Mora. El estudiar este cuadro en detalle fue mi deleite. Me hizo pensar en mi propia esposa vendiendo mi obra.

El museo Zorn está adyacente a lo que fué su casa, y en junto hay también dos ancestrales cabañas de Madera construidas al estilo vikingo, las cuales el pintor mismo transporto y ordeno reconstruir en este sitio, usando una de ellas para estudio. La visita a la casa permite a uno comprender mucho de las mentes benévolas de Emma y Anders. Al quedar viuda y sin hijos Emma optó por donar su propiedad a Suecia, con la condición de que hubiese siempre flores frescas presentes en abundancia, así como agua para los perros aunque ya no hay ningunos. Emma murió en 1942.
Regresé a casa contento y cargando muchos libros sobre Zorn. Ahora tender que aprender algo de Sueco. Continúo pensando en lo bien que resultó todo lo que hice y lo mucho que me faltó por hacer.: en la región de Dalarna está también el museo de Carl Larsson, otro famoso pintor Sueco, y en ella habitan muchos artistas. Uno desearía que los vuelos fuesen más baratos, a modo de pasar lo veranos en Dalarna y nuestros amigos suecos podrían escaper de sus largos inviernos escapando hacia nuestras hermosas playas, selva y diversidad natural de Vallarta. Sería de lo más conveniente. Enviar a un amigo Federico León de La Vega
E-mail: federico@estudiocafe.net
Website: estudiocafe.com
Retroalimentación acerca de este artículo
Nota de Autor: Este es un capítulo de un libro de mis aventuras como pintor.
El Estudio – Café de Federico León de la Vega esta abierto al público, se localiza en Paseo de la Marina 31, Nuevo Vallarta, Nayarit. Abierto de Lunes a Sábado de 8:00 a.m. a 8:00 p.m. Domingos de 8:00 a 11:00 a.m.
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