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Andar en velero es un lujo, porque no hay lugar para prisas y puedes dejar que tus ojos se coman todo el panorama, degustándolo poco a poco.
Y el lado sur de la bahía es un platillo riquísimo.
Yo he disfrutado mucho compartir el recorrido con quienes van asimilándolo despacio; como aperitivo, el panorama del centro de Vallarta desde el mar; luego una sopa de Conchas Chinas; ensalada de Los Arcos y Mismaloya con toda la gran vegetación que los rodea. Pero nadie está preparado para el plato fuerte, cuando doblamos por un promontorio rocoso nos encontramos con un paraíso terrenal cuya contemplación casi nos conduce al éxtasis. Majahuita…
La llegada es mágica, porque provoca toda clase de impresiones, expresiones y reflexiones. Todos sabemos que hemos llegado…
Creo que a lo siguiente lo podría calificar como…
El postre…
La arena es blanca y tibia, las palmeras dan una sombra hospitalaria y el agua del mar es de un color indescriptible, yo lo llamo color Majahuita.
Las olas son suaves y el agua es transparente, a ambos lados de la playa los bajos rocosos están llenos de vida. El paisaje submarino es tan variado que no te cansas de descubrir, es como una embriaguez que te hace perder el sentido del tiempo, hay grietas, cuevas y pisos de arena donde puedes ver una variedad de especies que van de pulpos a langostas y a peces de todos tamaños y colores.
La constante es que ninguno es peligroso, solo hay que tener cuidado de no poner las manos o los pies sobre las rocas donde pueda haber algún erizo. También hay algunas morenas escondidas a las que no hay que molestar. He aprendido que tanto las terrestres como las marinas deben ser tratadas con cuidado.
Hay varias cuevas también, en una de ellas tuve un romance con una sirena, ésta era rubia, pero eso es parte de otra historia..
Creo que Majahuita es un paraíso autosuficiente, tiene agua, palmeras que dan cocos, hemos atrapado pulpos en las grietas de las rocas, en tiempo de lluvias son más abundantes, langostas, y hemos hecho ceviche de varios peces diferentes, todos riquísimos. Bueno, creo que no hay mejor pescado que el que tú mismo pescas, verdad?
En una ocasión estaba buceando en Majahuita con Félix, entre los dos tripulamos mi velero “Superior”; cuando Félix, sin avisarme arponea una mantarraya, que en un movimiento relámpago se me echa encima y yo a mi vez no sé si salté dos metros afuera del agua como los delfines, o si corrí con mis aletas por encima del agua en un acto milagroso. Lo que no se me olvida es la deliciosa machaca de mantarraya que hizo la mujer de Félix y desayunamos al día siguiente.
No cabe duda que Majahuita es un manjar para los sentidos.
Con esto dejo de platicarles porque ya se me abrió el apetito; hasta la próxima.. y si es en Majahuita, mejor…
Eduardo Rincón Gallardo
E-mail: toureps@prodigy.net.mx
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