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CHOCOLATE
Por Bonzac Land Banking As a Retirement Strategy - Abril 2007.
Fotos Por: VenezuelaTuya.com, Afuegolento.com, Blogs.ya.com, Elsorbitocafé.com, Trans.voila.fr,
Choco-Story.be, Allmarques.spaces.live.com, Larstetens.com, Accessgenealogy.com, dolci.it
El chocolate es originario de América, y es un alimento que hizo furor en Europa. Es un alimento energético y muy nutritivo, por cada 100 gramos contiene: 531 calorías, 12.4g. de proteínas; 43. 7g. de grasa, 43. 7g. de carbohidratos, 30.0g. de fibra, así como vitaminas A, y C, tiamina, riboflavina, niacina, minerales, calcio hierro y fósforo. Igual que el café o el té, el chocolate es un estimulante.
Todo parece indicar que el árbol, que alcanza hasta 20 pies de alto, y tiene vainas de 6 a 10 pulgadas de largo y 2 a 3 de diámetro con 20 a 40 granos en cada una, es oriundo de los valles de Sur América.
Llevado a México por los mayas en el siglo VII d.C., estos lo bautizaron en su lengua, el náhuatl, como “cacahuate”. En México fue cultivado desde hace más de 3,000 años por los olmecas, los toltecas y los aztecas.
Es con los granos de cocoa, secos, molidos y probablemente fermentados, que los aztecas preparaban el famoso "xoxoatl" (de donde se deriva la palabra chocolate y que significaba originalmente agua de cocoa o agua amarga). Chocolate es la palabra azteca que aparecerá apenas deformada en todas las lenguas vivas. En el México azteca el cacao era la bebida favorita de los emperadores, que eran considerados dioses.
Algunas versiones dicen que al parecer el primer europeo que probó está bebida, antecedente del chocolate, pudo muy bien haber sido el mismo Cristóbal Colón en 1502, al llegar a la isla Guanaja (Isla de Pinos, en la costa de la actual Honduras) en su cuarto viaje a América. Colón a su vuelta a España lleva muestras de cacao a los Reyes Católicos; sin embargo no tiene éxito por su sabor amargo-picante, y por su aspecto sucio.
Otras versiones mencionan que el primer europeo que probó el chocolate fue Hernán Cortés, invitado por Moctezuma que se lo ofreció en una copa de oro. El chocolate era tan caro que difícilmente pudo ser bebida habitual de los campesinos pobres. En México se los utilizaba como dinero en lugar de monedas, de las que nunca se sirvieron los aztecas. Las vainas de cacao se empaquetaban en bultos de 24000 unidades, y estos se constituían en la medida estándar de dinero con los que los mejicas y mayas pagaban impuestos.
De las muestras que Hernán Cortés decidió llevarse consigo a la España de Carlos I en 1528, es de donde surge la historia del chocolate en Europa. Cortés, al probar el brebaje preparado por los aztecas lo había descrito así: "cuando uno lo bebe, puede viajar toda una jornada sin cansarse y sin tener necesidad de alimentarse". Además del valor alimentario también le había llamado la atención el valor monetario que le daban los aztecas .
Algunos afirman casi con toda certeza que fueron misioneros jesuitas, y no exploradores del Nuevo Mundo, los responsables de llevar por primera vez el chocolate a España, Italia y Francia a través de una red internacional de conventos y monasterios. También se dice que fue también gracias a la presión de los misioneros jesuitas como los granos de cacao en crudo, sin procesar, empezaron a exportarse en barco a Europa.
En 1606 llega la fabricación del chocolate a Italia, a través de Antonio Carletti, tras un viaje a las posesiones españolas de América (aunque otras fuentes indican que el introductor fue Manuel Filiberto de Saboya, general de los ejércitos españoles). A través de Carletti tenemos las primeras referencias a la elaboración del chocolate por parte de los indígenas (semillas de cacao tostadas, agua y azúcar) y, sobre todo, a la existencia de cacao solidificado en cuadraditos, que servía para ser transportado en los viajes como provisión, y que si era necesario se disolvía en agua.
En 1615 llega el cacao a Francia a través del matrimonio de la hija de Felipe II, Ana, con el rey Luis XIII de Francia. Ya en 1685 es una de las bebidas favoritas de la corte, llegando al pueblo gracias a los vendedores de limonada de París que fueron los primeros en venderla. Mientras, en Londres, aparece en los coffee-house como una novedad.
Pero sin duda donde el chocolate alcanzó la apoteosis de su fama fue en la Corte Francesa, donde la marquesa de Sévignés, conocida por los rumores que echaba a rodar, contó que otra marquesa, la de Coëtloglon, había tomado tanto chocolate durante su embarazo que le había nacido un bebé negrito .
En 1646 llega a Alemania desde Italia. Durante años, los alemanes lo consideraron como una medicina y sólo se vendía en droguerías y farmacias.
En 1657 empieza a extenderse por Inglaterra, donde por primera vez en Europa el chocolate se ofrece en forma de pastelillos (1674). Más importante es la fecha de 1746, pues en un club de aficionados al chocolate se produce una gran innovación: el agua, lo único empleado hasta entonces para mezclar con el cacao, se sustituye por leche, añadiéndosele a veces huevos, alcohol y vino añejo.
Alrededor de 1660 se eliminaron todas las especias utilizadas en la elaboración del chocolate. En España, se preparaba una mezcla con 28 g de chocolate, 57 g de azúcar y un cuarto de litro de agua, se calentaba y se batía hasta producir espuma. En Francia, se solía sustituir la mitad del agua por leche.
A finales del siglo XVII aparecen las primeras vasijas chocolateras: tanto el recipiente en el que se preparaba específicamente el chocolate como el que se utilizaba para servirse. El primero era resistente al fuego, a menudo de cobre estañado, bastante algo y con un orificio en la tapa para permitir la salida del mango del molinillo, con el que se daba vueltas al chocolate. La chocolatera de servicio, de porcelana o de plata, tenía una tapa con un asa para facilitar su apertura y el mango de madera estaba colocado en ángulo recto. Para asegurar la estabilidad al hervir, a menudo se colocaba en un soporte con tres patas altas, lo que permitía situarla sobre un hornillo de alcohol. También se fabricaron tazas especiales para el chocolate.
Para preparar el chocolate era indispensable el molinillo: un batidor de madera con el que se revolvía la bebida de cacao para hacerla más homogénea, aterciopelada y espumosa. El proceso de elaboración desarrollado por los españoles a comienzos del siglo XVIII consistía en lo siguiente: una vez tostado, descascarillado y molido, la masa del cacao era molida hasta dejarla convertida en una fina pasta y mezclada con mucho azúcar, canela, vainilla, almizcle y colorantes. Se daba al chocolate forma de bloques, pero aún así se utilizaba básicamente para preparar bebidas y apenas se empleaba como golosina o para hacer pasteles.
En 1711, Carlos VI trasladó la corte de Madrid a Viena, llevando la afición española por el chocolate a la capital austriaca. Viena se hizo famosa por sus exquisitas tazas de chocolate servido con vasos de agua fresca.
En 1755, los norteamericanos descubren el chocolate. La primera fábrica fue fundada en 1765. Quaker Milton Hershey descubre la tableta de chocolate con leche y almendras a principios del siglo XX.
En Barcelona durante 1777 la elaboración artesanal del chocolate se sustituyó por la mecánica. A comienzos del siglo XIX, junto con el desarrollo de las plantaciones de cacao en todo el mundo, la industria del chocolate se organizó y perfeccionó en varios países.
El primer paso importante fue la solidificación del chocolate para obtener la tableta. El Italiano Doret fue el primero que solidifico el chocolate en [Turin].
La primera fábrica de chocolate se instala en Suiza, en 1819.
La primera tableta fue la de Fry and Sons, en Inglaterra sobre 1847, una mezcla de licor, cacao y azúcar, que se presentaría comercialmente en Birmingham en 1849 bajo el nombre de Chocolat Dèlicieux à Manger.
El segundo paso lo dio hacia 1828 un holandés, Coenrad Van Houten, al inventar una prensa hidráulica que conseguía exprimir los granos molidos del cacao y separar bien la manteca del nuevo producto que se podía obtener gracias a ese desgrasado: el polvo del cacao. La máquina podía extraer hasta el 50% de la manteca del cacao. Junto con el desarrollo del proceso conocido como dutching (añadir potasa para rebajar el color y lograr que el cacao se disuelva más fácilmente en leche o en agua), los holandeses se colocaron a la cabeza de la producción de chocolate.
El tercer hito fue italiano, y consistió en el invento de los bombones (llamados en dialecto piamontés 'divu' = colilla): gordos como bellotas, se preparaban con una pasta de cacao hecha a mano y moldeada toscamente. El bombón gianduja es de origen italiano y toma su nombre de la máscara turinesa.
El cuatro gran momento fue suizo: la invención del chocolate con leche hacia 1875 por parte de Daniel Peter, gracias al aprovechamiento de la harina láctea (leche en polvo) creada por Henri Nestlé. También es invento suizo el 'conchado' (vid. supra).
Durante el siglo XVII se enfrentaron dos escuelas de degustación del chocolate: la española, afín al chocolate espeso donde se mojaba pan o pasteles, y la francesa, gustosa del batido espumoso y bebido rápidamente.
La variedad criolla del chocolate es la más cara y rara en los mercados de Estados Unidos y Europa, pero es una bebida común en Centroamérica.
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