| La Iguana verde |
Por el Prof. Fabio Cupul - Junio 2005
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La iguana verde (Iguana iguana) es una especie mexicana sujeta a protección especial, que debemos cuidar. Su protección permitirá a este reptil sobrevivir en nuestro territorio. En algunas regiones de México son conocidas como garrobos (no obstante con este nombre se conoce también a la iguana negra o Ctenosaura pectinata, o bien, a los machos de la Iguana iguana).
Tiene cabeza corta, con un gran pliegue en la piel de la garganta, y posee escamas grandes, circulares y largas en el dorso, que forman sobre su cuerpo una cresta muy peculiar. Los machos adultos pueden alcanzar hasta 2 metros de la cabeza la punta de la cola. Las hembras tienden a ser más pequeñas. La cola de las iguanas es muy larga, puede llegar a ser hasta tres veces la longitud del resto del cuerpo y algo comprimida lateralmente. La cabeza es angosta y profunda, el hocico es redondeado dorsalmente y truncado lateralmente. Los ojos son moderadamente grandes, las pupilas son elípticas y verticales. Las extremidades son robustas y fuertes, terminadas en dedos largos con uñas también largas. Los machos tienen en el lomo escamas de aspecto aserrado. Las iguanas verdes cambian de color conforme crecen y crecen conforme envejecen. Los jóvenes son verde brillante, mientras que los individuos maduros son gris verduzco, bronceados y hasta cafés. Los machos tienden a cambiar a un color verde anaranjado con una serie de barras verticales a cada lado del cuerpo. La cola muestra bandas alternadas claras y oscuras. Las extremidades son verde anaranjadas así como también el vientre. Se distribuye en la región cálida del país, desde Jalisco y Tamaulipas hacia los estados del sur. Más allá de nuestras fronteras, su área de distribución alcanza hasta el sur de Brasil.
De costumbres arborícolas, gusta de vivir cerca de los cursos de agua. Se refugia en la copa de los árboles cuando aparece algún peligro o salta al agua, se sumerge y huye nadando (las iguanas son excelentes nadadoras).
En cuanto a su comportamiento, la iguana es una especie social; los grupos pueden ser encontrados tomando el sol y forrajeando juntos en árboles. La iguana macho es más agresiva que la hembra; suelen ser muy territoriales.
Son principalmente vegetarianas en su fase adulta, y vegetarianas e insectívoras en la juvenil.
Cuanto más maduro es un ejemplar mayor es el consumo de vegetales, hasta tal punto que abandonan prácticamente otro tipo de dieta, aunque en la naturaleza pueden comer crías de ratón, lagartijas, ranas.
Reproducción
Las iguanas verdes son ovíparas. El promedio de huevos por nidada es de 40 aproximadamente. El número de huevos por nido varía de 9 a 71, estando positivamente correlacionado con el tamaño de la hembra. El nido consiste en una cueva horizontal de hasta 2 metros de largo y hasta a 50 centímetros de profundidad que ubican en bancos arenosos sobre todo en las riveras de los ríos.
Importancia
Por comer los tallos tiernos de los árboles, mantienen un nivel estándar en la altura del dosel del bosque. Son polinizadoras y dispersoras.
Para los antiguos mayas, la iguana tenía un significado muy especial pues creían que su estirpe provenía de ellas, de las iguanas de los primeros tiempos. En el Popol-vuh, se narra una hermosa leyenda en la que estos reptiles son protagonistas: "en el origen del cielo y la tierra, sobre el mundo sólo había agua (la tierra estaba oculta por las aguas del mar). No había hombres, ni animales, ni plantas. Sólo existía una pareja de dioses: el Gran Padre y la Gran Madre, dos viejos sabios a quienes se les debía el mayor respeto porque él era el Señor Iguano y ella, la Señora Iguana. El Gran Padre dormía, abrazado y lleno de amor a la Gran Madre, porque él era como el agua y ella, como la tierra.
Este pueblo creía también que el universo tenía tres partes: el cielo, la tierra y el inframundo y que el dios Itzamná, que regía el cielo en su conjunto, estaba representado con forma de reptil o iguana.
A Itzamná -deidad principal- le fue levantado un templo o "casa de iguanas". Era creadora de lo existente y la iguana que la simbolizaba era un monstruo celeste en el que se fundían atributos del sol, de reptiles, de la tierra, de la muerte y de la vegetación. Itzamná, la iguana, era resumen y crisol de todos los principios: la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, y la abundancia y la escasez.
Prof. Fabio German Cupul Magaña
Email: fcupul@pv.udg.mx
La publicación de este artículo es posible gracias a la autorización del Prof. Fabio German Cupul Magaña, autor de los libros "Relato de la Historia natural Vallartense - Universidad de Guadalajara" y "Ambiente Natural: Selección de ensayos de divulgación científica - Centro Universitario de la Costa Universidad de Guadalajara.
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