| Whale Stories |
Por: Prof. Fabio German Cupul Magaña - Miembro Titular de la Sociedad
Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica SOMEDICYT
Novimbre 2005 |
La ballena jorobada, a diferencia de otras ballenas gregarias, vive en grupos en constante cambio, compuestos de cuatro a 10 miembros. La relación más estable de estos animales se da entre la madre y su hijo. Ellos se mantienen juntos durante casi un año.
Generalmente, la ballena jorobada pare una sola cría que sale de cola. El corto cordón umbilical se rompe y el recién nacido nada hacia la superficie del agua para respirar por primera vez. La madre empuja al neonato hacia arriba con el hocico o con una de sus aletas. Estos primeros segundos son vitales para el ballenato, pues hasta que sus pulmones se llenen de aire, su cuerpo será más pesado que el agua y corre el peligro de hundirse y ahogarse.
A lo largo de su crecimiento y en la adultez, el ballenato realiza movimientos que podríamos interpretar como "juegos". Ellos saltan en el agua cubiertos por un manto de espuma, para después girar con elegancia en el aire y caer de manera estrepitosa de vuelta al mar, soltando un chorro de agua para anunciar su partida. Cuando vuelven a salir a la superficie, minutos después, se retuercen con pereza y golpean el agua con las aletas.
Posteriormente, se sumergen levantando su enorme cola, la cual dejan caer con fuerza, lo que produce un alboroto que puede escucharse a varios kilómetros de distancia. Aunque este comportamiento puede interpretarse como un juego, se cree que el golpeteo del agua es una forma de comunicarse con los de su especie o, también, puede estar relacionado con la búsqueda de alimento.
Por otro lado, uno de los aspectos fascinantes de las ballenas es su capacidad para poder retener el aire durante largos períodos de tiempo. Para los cachalotes, el tiempo promedio es de 30 a 40 minutos, aunque pueden resistir hasta dos horas bajo el agua.
Pero, en lugar de mantenerse sin respirar, las ballenas belugas del Ártico, utilizan insólitas técnicas para poder sobrevivir bajo el agua. Los machos migran hasta 800 km bajo bloques de hielo sólido en la superficie, pero sus pulmones no son más grandes que los nuestros y apenas logran aguantar la respiración un máximo de 20 minutos, por lo que es difícil entender el cómo lo hacen.
El secreto anterior tiene que ver con el extraño y característico sonido que el agua produce en los agujeros hechos en el hielo superficial. En cada inmersión, una ballena beluga puede viajar 2 km bajo la capa de hielo hasta que percibe el característico sonido y localiza el agujero por el que saldrá a tomar aire. Para evitar ahogarse, la ballena retiene suficiente aire para poder regresar al último agujero en caso de emergencia.
Otro hecho que despierta el interés de la sociedad y de los científicos, es el varamiento de las ballenas en las playas. Cada año entre una y dos mil ballenas pierden la vida varadas en las costas. Este fenómeno sucede en unas pocas especies, aunque todas tienen un aspecto en común: viven en grupos de gran cohesión social; así pues, si el líder se vara, las otras trágicamente le siguen. Sus fuertes vínculos de amistad aparentemente superan cualquier deseo individual de salvación.
Una combinación de factores parece ser el resultado de estos extraños sacrificios, y la mayoría de las explicaciones incluyen algún tipo de accidente de navegación. Las especies costeras, familiarizadas con el medio ambiente local, tiene baja probabilidad de extraviarse, por lo que una infección o enfermedad en el oído interno es la explicación más viable para sus muertes colectivas.
Sin embargo, las especies de altamar, menos familiarizadas con las aguas poco profundas de la costa, pueden cometer fácilmente errores fatales de navegación. Su sonar puede ser confundido por las playas largas e inclinadas, aunque el fallo puede estar en el sistema de navegación magnética. Los varamientos generalmente ocurren en playas donde las "carreteras" magnéticas se adentran en la costa. Las ballenas posiblemente usan las líneas magnéticas de la tierra para guiarse en el océano. Mientras viajan siguiendo la línea de la costa, pueden darse cuenta demasiado tarde de su error, cuando las aguas son tan poco profundas que no les permiten darse la vuelta y escapar de una muerte segura.
Profesor Fabio German Cupul Magaña
E-mail:
fcupul@pv.udg.mx
La publicación de este artículo es posible gracias a la autorización del profesor Fabio German Cupul Magaña, autor de loas libros "Relatos de la Historia Natural Vallartense - Universidad de Guadalajara" y "Ambiente natural: Selección de Ensayos de Divulgación Científica - Centro Universitario de La Costa Universidad de Guadalajara".
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