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Ya estaba programada la visita de Wendy y Bill para este Diciembre, y con el propósito de compartirles algo más de nuestras tradiciones y costumbres, desde el mes de Noviembre decidimos que organizaríamos una posada navideña, en la cual ellos serías los invitados de honor. La noticia corrió como fuego y lo que comenzó como una celebración donde asistiríamos unas treinta personas, se convirtió en una fantástica reunión navideña con la asistencia de aproximadamente sesenta personas!
Por supuesto que Carol y Rick también vinieron y nos dio mucho gusto verlos, así como á todos los demás finalmente decidieron visitarnos para celebrar la posada.
La posada es una celebración familiar en honor al nacimiento del Niño Jesús, un tradición católica muy arraigada donde el acto principal es la interpretación de lo que José y María tuvieron que pasar pidiendo posada para esperarte el nacimiento del Niño en un lugar calido y seguro. La interpretación consiste en que un grupo de los asistentes escenifiquen a María y José y un grupo de peregrinos pidiendo con cánticos les abran la puerta y los dejen entrar a resguardarse, mientras que otro gruido de los invitados colocados atrás de una puerta también con cánticos primeramente responden negativamente su solicitud, para después finalmente abrirles la puerta y darles la posada.
Una vez realizado este hermoso ritual, con alegría en el corazón se continúa con la quiebra de piñatas, donde los principales protagonistas con los niños, sin embargo en esta ocasión por supuesto que algunos miembros del comité de Highland Park también participaron en el juego.
La posada fue un hermoso marco para confirmar que la hermandad entre nuestros comités y ciudades, esta madurando de tal forma que ya nos identificamos como familia. Entre cantos, charlas y risas degustamos riquísimos tamales, atole, tostadas, fruta, dulces, ponche, buñuelos y mucho más que tuvimos para comer. Las caras de felicidad se observaban en cada rincón y el evento quedo capturado en nuestras mentes y corazones.
La posada la celebramos en el hogar del pintor Jorge Avila que es miembro del comité y que muy amablemente nos ofreció celebrar ahí la reunión, misma que sin el apoyo de su esposa Luz María e hijos no hubiera sido tan lucida. Muchísimas gracias a ellos por su amabilidad y hospitalidad.
Al final todos nuestros hermanos de Highland Park manifestaron su alegría de haber sido participes de una de nuestras celebraciones más importantes. Mientras que para nosotros, como siempre, ha sido un verdadero honor y privilegio recibirlos y compartir con ellos algo de nosotros mismos.
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Feliz Año Nuevo 2006!
El Editor
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