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En
este año mi marido cambió su botica a la calle Juárez. La
denominó botica de "La Salud". La instaló en la casa contigua
a donde, por muchos, años, estuvo la Presidencia Municipal que ya fue derrumbada
para construirla nuevamente. Esa casa primero fue propiedad
del señor Maisterrena, después del señor Agustín Flores,
el cual la donó antes de su muerte, ocurrida en el año de 1975,
para ampliar el Palacio Municipal. La botica era el punto
de reunión de nuestras amistades. Por las noches se alumbraba con un quinqué
cargado de gasolina que pendía del techo y a veces se alargaban tanto las
tertulias que terminaban cuando se extinguía el combustible. En ellas,
se hablaba de política, de temas de actualidad, de proyectos y uno que
otro chascarrillo, resultando estas reuniones muy amenas. Entre
nuestras amistades se contaban el señor Abraham Ortíz, su esposa
Elvira Pérez, venidos de Tepic, Nayarit, como empleados de la casa Maisterrena,
quienes habitaban la planta alta de la botica. También formaban parte de
las reuniones el señor Arturo Matute, hombre de mediana edad, calvo, con
un problema en su nariz enrojecida; su conversación la entablaba siempre
con polémicas. Entre otros, el joven Agustín Flores, alto, de tez
blanca y porte distinguido; se caracterizaba por sus sonoras carcajadas. Toño
y José Carranza: el primero era taciturno pero le gustaba escuchar; en
cambio las manos en las bolsas del pantalón, sonando continuamente un manojo
de llaves y garraspeando en forma peculiar; pero eso sí, un pañuelo
muy blanco, impregnado de fina loción, asomaba eternamente de la bolsa
trasera. Él había venido de la ciudad de Cotija, Michoacán,
tal vez por ser pariente del conocido actor de cine Tito Guízar, José
tenía al igual que él, una bien timbrada voz de barítono.
Hizo furor entre las muchachas del Puerto y le gustaba cantarlas al pie de su
balcón canciones románticas. Aparte de estas cualidades, era un
hombre que amaba la tierra; desde que llegó se dedicó a cultivarla
en terrenos de Las Palmas, lugar cercano al Puerto. Tenía mucha iniciativa
y suerte; años más tarde, junto con don Félix Maus, quien
había venido procedente de México, formaron una compañía
a la que llamaron "Las Peñas, S.A." que se dedicó a gran
escala al cultivo del tabaco; esto ocurrió por el año 1938 y elevó
grandemente el nivel económico de la región. Para ello se contrató
mucha gente del Puerto y de los poblados circunvecinos, hombres y mujeres; estas
últimas se dedicaban a limpiar las sartas del tabaco quedando ya lista
para posteriormente hacer las pacas. Empleaban para ello, unas pesadas prensas
de madera; se requería de hombres con mucha fuerza en su manejo, realizando
estos rudos trabajos los estibadores. Como el movimiento
era muy grande en los tres meses de la cosecha anual, se contrataban trabajadores
extras para las diferentes actividades que se requerían; de esta manera,
varios jóvenes vallartenses dedicaban su tiempo libre a ganarse unos pesos
más. Entre ellos se encontraban el "Gûero" Preciado, Gustavo
Ríos, Sebastián Arreola, Gustavo Estrada, Hermilo Palomera, Andrés
Macedo, Alfredo Villarreal, "El Rumy" y Carlos Garduño Mejía,
quien era gerente administrador aparte de ser cuñado e hijo adoptivo de
don Félix Maus. Además del tabaco, esta
compañía cultivaba frijol y maíz habilitando a ejidatarios
de la comarca. En ese entonces aún se utilizaban yuntas para preparar las
tierras; uno o dos individuos tenía tractores; por esta razón el
Gobierno de Nayarit, a través de la Agencia de Agricultura, gestionaba
las máquinas para dar este servicio. Los dueños
de esta negociación "Las Peñas, S.A."para el manejo de
sus productos, tuvieron que construir un gran almacén que abarcaba casi
la totalidad d una manzana, ubicado frente al malecón cercano al embarcadero;
adquirieron también varios camiones de carga, llevando cada uno su nombre.
Entre los que recuerdo se encontraban el "Gold Dollar", "Tlapacoyan",
"Orinoco" y el "Kentuky". Asimismo, daba su importancia, tenían
una oficina bien organizada con un grupo de altos funcionarios entre los que se
destacaban Salvador Macedo Miranda, joven de este lugar, Salvador Solórzano
Forbes y Luis Valencia, traídos de Guadalajara como contadores y otros
más que a mi memoria escapan. Estos dos grandes hombres de empresa fueron
considerados en su época como principales contribuyentes a la economía
de la región. La Segunda Guerra Mundial los favoreció muchísimo
ya que el tabaco, a través de las compañías "El Aguila"
y "La Moderna", se exportaba en gran cantidad. Comentaré
que José Carranza, antes de hacer fortuna, siendo un simple hombre de lucha,
conoció en uno de los festejos de mayo en este Puerto a la bella señorita
Ma. Elena Bolaños Cacho con quien contrajo matrimonio más tarde.
Hacían una bonita pareja. Procrearon cinco hijos y, ya con ellos grandes,
se trasladaron a la ciudad de Guadalajara. Muy jóvenes, los esposos Carranza
murieron en esa ciudad. Gran pesar sentí al perder estos buenos amigos. El
señor Maus, junto con su esposa, radicaba en la ciudad de México
y venían a este lugar en la temporada, También fueron personas muy
estimadas. Catalina
Montes de Oca Aguilar Autobiografía
de Doña Catalina Montes de Oca Aguilar Archivos
por fecha Nota: Los segmentos
del libro "Puerto Vallarta en mis Recuerdos" ambas versiones, son publicados
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